Conversando en tus ojos. de Alhama Marco
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viernes 26 de marzo de 2010
“Conversando en tus ojos” de Alhama Marcos. ¿Qué significó para mí?
Hablaros de
“Conversando en tus ojos”
de Alhama Marcos es hablaros de mi
querida Virgínia García pues desde que nos conocemos, unos cuantos meses
nada más, hemos formado unos lazos afectivos muy fuertes.
Quizás esto ya puede haceros pensar que este post en el que voy a hablaros
de su libro, que leí apenas conocernos, puede estar bañado por una
subjetividad del cariño tan grande que siento por ella. Totalmente contrario a
esto, os hablaré del primer mes o quizás 2º mes que nos conocimos, que fue
cuando me leí su libro influenciada por mi propia
“inquietud”
hacia saber y
conocer más de ella.
Un día decidí llamarla por teléfono para conocer su voz pues ya nos
conociamos por un foro compuesto por afectad@s de Fibromialgia y seres
queridos que participan en él, y eso a mí se me queda
“corto”
y falto de
información sobre la persona con quien comparto algo, necesito un trato más
personal como el teléfono o un
“cara a cara” para dejar que “mi intuición”
se
ponga en marcha y captar lo que la persona me transmite.
Poco a poco empecé a conocer a esa
“dulce voz”
que me enseñaba su ALMA, su
LUZ, su AMOR, su quehacer, su forma de vivir la vida…a pesar de ser afectada
de Espondilitis Anquilosante desde los 18 años, un cáncer de mama que
superó, una posterior depresión y un diagnóstico de Fibromialgia…quería
conocer otra persona que convive con enfermedades todos los días como yo, y
como vive con ellas.
El ser yo una persona
“inquieta”, con “culo de mal asiento”
, hizo que empezara
a proponerle cosas para hacer juntas o con mi ayuda, para dar a conocer
mediante mi blog, que es una pequeña ventanita al mundo que tengo abierta
desde hace 1 año y unos meses, su existencia “
al mundo”
. Estas propuestas nos
llevaron a unas pequeñas entrevistas y muy amablemente, Alhama Marcos o
Virgínia para mí, me envío su libro para que lo leyera y pudiese tener más
información sobre su forma de escribir.
El día que me llegó su libro
“salté de alegría”
pues tenía muchas ganas de
saber más sobre
“su proceso”
antes, durante y después del cáncer de mama,
algo que conozco de muy cerca pero no en 1º persona. Me sentía como una
niña con zapatos nuevos, no solo por que me enviara el libro sino porque mi
falta de reconocimiento ante mi misma, me hacía estar alucinada de como
una escritora había concedido unas entrevistas a una
“novata”
en estos
quehaceres…no me lo podía creer como Alhama Marcos había confiado en mí
de esa manera.
Sí, empecé a leer el libro pues mi propuesta consistía en hacer tres
entrevistas: una antes de leer el libro, una durante y otra al finalalizar el
libro…¡¡menuda locura!!.
Si algunos la conoceis o la habeis oido en alguno de los programas que emitió
por Radio Vega Segura, en su programa
“Vivir desde la Superación”
, sabeis de
quien os hablo, esa persona cercana que está
“en servicio”
hacia los demás
mostrando su LUZ y AMOR para que l@s demás muestren los suyos.
El libro está dividido en dos partes:
Muerte
.
“La llama de la vela perdía su fuerza, poco a poco, quedándose cada
vez más pequeña… hasta que desapareció”
.
Renacimiento
.
“De pronto, una pequeña chispa de luz encendió de nuevo la
vela para dar paso a una llama cada vez más y más centelleante”
.
Ella no quería darle fuerza a esa primera parte y cuando me hablaba de ella
hablaba en un lenguaje de pasado que no quiere recordar, y sin embargo este
hecho a mí, me hizo tener más interés por conocer su pasado que no le gusta
recordar…, y empecé a leer esa primera parte,
“Muerte”
, que me conectó con
muchas cosas de mi pasado, de mi
“Muerte”,
esas que quise olvidar para dejar
de entrar en el dolor.
Daros detalles de las cosas paralelas que cuenta en esta primera parte que me
conectaron con mi pasado es desvelaros vuestro propio pasado, porque
aunque cada uno tenemos nuestras circunstancias de vida, todos vivimos cosas
en nuestra vida que nos hacen
“morir” para volver a “nacer”
. Me emocioné
mucho al leer esta primera parte y ésta me ayudo a tomar CONSCIENCIA de mi
propia
“muerte” que me hizo “renacer”
.
De la segunda parte, el
“Renacimiento”
quiero contaros poco pues cada uno
tenemos nuestro propio
“despertar”
si decidimos coger nuestras circunstancias
de vida como
“trampolines” para continuar “viviendo en vida” y no
“muriendo
en vida”.
Solo os diré que esta parte contiene historias “milagrosas”
que nos
conectan con el CORAZÓN, el ALMA, la INTUICIÓN y no con la MENTE.
Os diría tantas y tantas cosas de este libro o de ella, como persona, no
solamanete como escritora, que me faltarían palabras para poder transmitir
tantas y tantas vivencias desde que la conozco. Tuve la suerte de poder
conocerla personalmente en la Presentación del libro en Guardamar del
Segura, su otro lugar a parte de su ciudad, Madrid, y allí pudimos disfrutar
como dos niñas de nuestro
“Encuentro en la Vida”.
Nada es casual, todo
sucede por y para algo, y desde que conozco a Virgi es para mí como una
“compañera de viaje”
que me coje de la mano y me ACOMPAÑA en mi propio
“Renacimiento”
.
Majeito (Marzo 2010)
“…sigo intentando llevar luz y esperanza a todos aquellos que quieran
recibirla. Sé lo que es el sufrimiento, el dolor, la esperanza, para empatizar
con los demás en su sentimiento. Quiero decir al mundo que el sufrimiento es
tan solo un aprendizaje, un caminar de lecciones, un ir y venir de
acontecimientos y desafíos… un juego. Quiero llevar esperanza a todo aquel
que quiera escuchar, entender, aplicarse en el trabajo interior donde todo
está ya escrito, todo está ya sabido, todo está guiado y todo está a nuestra
disposición.
Querido lector, ven coge mi mano; te llevo a las profundidades de
“Conversando en tus ojos” en donde todo es posible, todo tiene razón de ser,
todo tiene sentido y todo, absolutamente todo, está compartido entre arriba
y abajo, el cielo y la tierra, en equilibrio, en el aquí y ahora”
. (Alhama
Marcos)
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————-
Conversando en tus ojos nace como consecuencia de un cáncer de mama que
la propia autora, Alhama Marcos, sufre durante una época de su vida.
A pesar del desgarrador relato que narra esta primera parte del libro, la autora
consigue guiar a los que en algún momento se sienten perdidos, a sacar esa
parte escondida que todos llevamos dentro para cambiar los acontecimientos
que nos provocan desazón y descontento.
Conversando en tus ojos es un libro escrito desde muy dentro, basado en una
experiencia personal que demuestra cómo lo malo puede ser convertido en
bueno, cómo todo es posible si nos lo proponemos y dejamos de quejarnos de
nuestra suerte, activando así, esa magia interior que convierte el polvo en oro.
La suerte es lo que Alhama Marcos llama entrega, voluntad, fortaleza,
entusiasmo, sacrificio y trabajo interior.
Adentrarse en Conversando en tus ojos es adentrarse en uno mismo, en la
propia Alhama Marcos y en el todo.
LA AUTORA
Alhama Marcos. Madrid (1967).
Alhama Marcos, mediante su lucha y su lección de vida a través de las
enfermedades físicas, se agota de sufrir al no poder llevar una vida como los
demás. Después de un cáncer de mama, decide publicar una de sus obras de
relatos cortos llenos de enseñanza y simbología, Amanda Ama.
Tras el éxito de su primera publicación, Amanda Ama, se afianza en su gran
pasión de vida, la escritura, contándole al mundo cómo un cáncer de mama
puede llegar a ser una bendición, transformando todo lo que estaba establecido
como bueno en su vida. El cambio se muestra radical, conociéndose a sí
misma y ayudando, con su literatura sencilla y atrayente a que los demás
también encuentren su propio cambio.
La escritura es lo que le da la vida y la ayuda a seguir avanzando, de una
manera más sencilla, en su caminar, guiada siempre por su propia luz interior.
Alhama Marcos escribe desde esa luz que no es otra que la que todo ser vivo
lleva dentro.
EXTRACTO DE LA OBRA:
EL FUERTE DESEO DE SEGUIR CAMINANDO
La fuerza está en ti, en tu interior.
No hay que demostrar nada a nadie, sino a ti mismo, consiguiendo el objetivo
que te has planteado, con lo que has estado soñando.
Es tan fácil como decir SÍ a todo lo bueno que te está esperando y que tú, con
tus pensamientos negativos, los alejas y los haces inalcanzables.
La vida es muy sencilla, sólo tú la haces complicada.
Hace tiempo que estoy intentando escribir acerca de este importante asunto y
nunca encuentro el momento oportuno. Unas veces estoy demasiado cansada
para escribir, no puedo concentrarme, otras el dolor me lo impide, otras… En
realidad, muchas veces he pensado que el verdadero sentimiento que me hace
demorar por más tiempo este capítulo es el miedo de recordarlo todo tal como
fue.
En ocasiones, prefieres olvidar las situaciones o circunstancias difíciles de tu
vida pero, en realidad, no lo haces. Lo que solemos hacer no es olvidar
precisamente, sino esconderlo en un rincón de nuestro pasado para que eso no
nos vuelva a hacer daño nunca más.
Sí, soy consciente de que aún no he olvidado, ni sé si algún día podré hacerlo,
pero tengo que intentarlo y dejar en mi mente lo positivo que me trajo esa dura
experiencia para llenar mi corazón de fortaleza y voluntad. Para pasar este
duro trago de mi vida utilicé demasiada fuerza, demasiada energía, tanta que a
veces siento que ya no me queda más, y por eso estoy siempre tan cansada…
Por otra parte, sé que la fortaleza que tenemos es inagotable, sólo hay que ser
conscientes de ello y reconocerla como infinita. Ahí está lo difícil. Decantarse
por una u otra alternativa, elegir la que mayor alegría nos transmita.
No obstante, y mirándolo desde otra perspectiva diferente, debo decir que los
momentos importantes, aunque dolorosos, de nuestro pasado nunca deben ser
olvidados por completo porque gracias a ellos somos lo que somos y sabemos
lo que sabemos.
Cada 4 de febrero los medios de comunicación nos recuerdan que es el día
mundial de la lucha contra el cáncer.
Hoy es su día en el que todos hablan de esta dura enfermedad, de sus luchas,
de las aportaciones económicas que se dedican a su estudio e investigación,
de sus avances, de sus tasas de mortalidad. Hoy saldrán muchos casos al
recuerdo de todos aquellos que murieron, que lo padecieron, que lo sufrieron…
Creo que hoy no será un buen día para mí ni para muchos más que, como yo,
lo han pasado, lo están pasando o conocen a alguien cercano, muy cercano a
ellos, que han visto de frente esta enfermedad.
El cáncer está a la orden del día. Ataca a niños y a ancianos, a ricos y a
pobres, a creyentes y no creyentes, a buenas y a malas personas, a cualquier
tipo de ser humano. Es como una plaga que te deja un mal sabor de boca,
tanto a ti como a todos los que te rodean. Algunos dicen que estamos rodeados
de demasiada tecnología que hace que algo en nuestras células empiece a
funcionar mal y se vuelvan cancerígenas; otros le echan la culpa a la genética,
a la herencia; otros a la mala alimentación que llevamos; otros, al estrés que
padecemos; otros, a los castigos divinos; otros… ¡vete tú a saber a qué echan
la culpa! Pero lo cierto es que ahí está y que, por mucho que queramos
evitarlo, por mucho dinero que dispongamos para acudir a las mejores clínicas
privadas que nos garantizan la «vida», por mucho que no queramos escuchar
su nombre por pensar que a nosotros eso nunca nos pasará, ésta es una
enfermedad que te arrasa el cuerpo y de la que nadie está libre de padecer.
Nadie.
Aunque me llena de tristeza el recuerdo, también quiero exponer que me siento
orgullosa de contar esta pequeña historia de mi vida desde la versión de la
curación física, del lado bueno y triunfante. Hay muchos de nosotros que no lo
pueden contar porque nos han dejado. Se marcharon sufriendo mucho, tanto
física como psicológicamente, luchando hasta el último día de su existencia
terrenal y dejando a sus familiares un mal sabor de boca difícil de superar.
No obstante, la muerte física también es una experiencia que tarde o temprano
debemos pasar todos. De nosotros dependerá preparar a nuestros seres
queridos para ello y de prepararnos a nosotros mismos, con la esperanza de
que todo lo pasado sirvió para algo. Sirvió para mucho.
Ya estaba con el tratamiento inmunosupresor correspondiente para que los
brotes que padecía fueran más llevaderos, menos intensos y menos
frecuentes. Eso de tomar tanta medicación nunca me gustó y si leía los
prospectos de los medicamentos, con largas enumeraciones de los posibles
efectos secundarios que podían producir, aún menos. Pero se hacía necesario,
puesto que la enfermedad cada vez me dejaba menos espacio para mí, para mi
vida, mi familia, mi día cotidiano. Había que intentarlo.
No obstante, durante meses, aun siendo estricta en la toma de las dosis que
me habían recomendado para una mejoría, yo tampoco sentía que fuera la
solución, puesto que mi estado continuaba siendo similar al de siempre.
Por aquel entonces, a pesar de no encontrarme demasiado bien, y en mi lucha
constante de querer sentirme una persona «normal», me planteé la posibilidad
de tener otro hijo.
Aquello de tener otro bebé en casa me llenaba de ilusión, pero al mismo
tiempo, me hacía sentir miedo por saber que esto me produciría mucho más
trabajo y dedicación a aquella nueva personita. Era tan contradictorio. Porque,
por un lado, me haría sentir feliz y por otro, tampoco sabía muy bien si iba a ser
capaz de ser la supermamá que a todas nos gusta ser cuando esto ocurre.
Tenía limitaciones, pero quería ser «normal». Unos días decía «sí» y otros
decía «no». Entonces se lo planteé a mi médico como queriendo traspasarle mi
duda, como queriendo que él se hiciera responsable de esta importante
decisión de la que yo no era capaz de hacerme cargo.
Después de tantas y tantas dudas… al fin tomé la decisión. Sí, tendría otro hijo.
Lo primero que había que hacer era suspender el tratamiento inmunosupresor
al menos nueve o diez meses antes de empezar a intentar quedarme de nuevo
embarazada. Debía limpiarme de toda esa química que estaba en mi cuerpo y,
entonces, sólo entonces, comenzar con la realización de mi nuevo deseo.
Sin embargo, en los meses siguientes, sucedió algo que me haría quitar la
duda que tenía de ser otra vez mamá. De pronto, todo lo que tienes en mente
se viene abajo y te conviertes en una marioneta del destino. Todo sucedió de
una forma tan rápida que aún me cuesta trabajo asimilar cómo puede cambiar
tu vida de la noche a la mañana, sin tú pedirlo, sin ser capaz de dominarlo.
Aquel deseo de ser de nuevo mamá se truncó por completo, desde ese
momento y para siempre. Lo de tener otro bebé se terminó, ya no es posible,
nunca será posible.
Hubo dos lecturas en relación a mi nuevo problema teniendo en cuenta que
había estado tomando inmunosupresores. No quiero alarmar a nadie porque
había «dos lecturas» totalmente diferentes, según la especialidad médica.
Puedes escoger la que más te convenga, de la misma manera que he hecho
yo; he elegido la opción del azar, del destino, del aprendizaje.
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